El kalanchoe es una planta suculenta muy conocida en la jardinería por su resistencia y fácil cultivo, pero también ha sido utilizada en la tradición popular como planta de uso externo y ocasionalmente interno en preparaciones caseras.
Existen varias especies (como Kalanchoe pinnata o Kalanchoe daigremontiana), y es importante aclarar que su uso debe ser prudente, ya que contiene compuestos activos potentes. Por eso se considera un complemento ocasional dentro del bienestar natural y nunca un sustituto de tratamiento médico.
A lo largo del tiempo se ha empleado principalmente para el cuidado de la piel, pequeñas molestias inflamatorias y preparaciones suaves depurativas. La clave está en la cantidad y la frecuencia.
Cómo preparar el kalanchoe
1. Infusión suave tradicional
Ingredientes
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1 hoja pequeña fresca de kalanchoe (bien lavada)
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1 taza de agua caliente
Preparación
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Picar la hoja en trozos pequeños.
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Añadir al agua caliente (no hirviendo).
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Tapar y reposar 5 minutos.
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Colar antes de beber.
Uso
Tomar máximo 2–3 veces por semana, nunca diariamente ni por periodos largos.
2. Uso externo para la piel
Cataplasma calmante
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Lavar una hoja.
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Triturar hasta obtener una pulpa.
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Colocar sobre la zona limpia.
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Dejar actuar 10–15 minutos y retirar.
Se utiliza tradicionalmente para irritaciones leves o picaduras.
3. Jugo diluido
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½ hoja pequeña
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1 vaso de agua
Licuar y colar. Beber solo de forma ocasional (1 vez por semana).
4. Gel natural refrescante
Mezclar pulpa de hoja con un poco de gel de sábila y aplicar en la piel tras exposición solar leve.
5. Vapor herbal
Hervir agua, apagar el fuego y añadir trozos de hoja. Inhalar vapor a distancia prudente durante 3 minutos.