Esta planta verde podría transformar tu rutina: conoce qué puede aportar el apio a la sangre, la piel, los riñones, el hígado y el páncreas

El apio es una de esas verduras que pueden pasar desapercibidas en la cocina, pero que ofrecen muchas posibilidades cuando se incorporan de manera habitual a la alimentación. Su textura crujiente, sabor fresco y elevado contenido de agua permiten utilizarlo en preparaciones muy diferentes, desde ensaladas y bebidas hasta sopas, cremas y guisos.

Una de sus cualidades más conocidas es que aporta pocas calorías y contiene agua, fibra y diversos nutrientes, entre ellos vitamina K, vitamina C, potasio y folato. También contiene compuestos vegetales naturales. Sin embargo, sus beneficios deben entenderse dentro del conjunto de una alimentación equilibrada y no como resultado de consumir grandes cantidades de una sola verdura.

En ocasiones se presenta el jugo de apio como una bebida capaz de limpiar la sangre o eliminar toxinas del hígado, los riñones, la piel o el páncreas. Esta afirmación resulta exagerada. El organismo dispone de órganos como el hígado y los riñones que participan naturalmente en procesos relacionados con la eliminación de sustancias de desecho. Por eso, el apio puede formar parte de una dieta saludable, pero no debe considerarse un tratamiento depurativo o una cura.

Recetas prácticas para disfrutar del apio

1. Apio salteado con verduras

Corta dos tallos de apio, media cebolla, un pimiento y una zanahoria. Calienta una cucharadita de aceite de oliva y cocina primero la cebolla. Después incorpora las demás verduras y saltea durante unos minutos hasta conseguir una textura tierna pero ligeramente crujiente. Puedes acompañarlo con arroz integral, pollo, pescado o legumbres.

2. Crema suave de apio y calabacín

Coloca en una olla apio, calabacín, cebolla y una zanahoria previamente troceados. Agrega agua suficiente para cubrir las verduras y cocina hasta que estén blandas. Tritura hasta obtener una crema uniforme y añade hierbas aromáticas al gusto. Es una alternativa sencilla para una comida ligera.

3. Agua saborizada con apio y limón

Lava muy bien un tallo de apio, córtalo en trozos y colócalo en una jarra con agua y unas rodajas de limón. Déjalo reposar en el refrigerador y disfruta de la bebida fría. No es necesario añadir azúcar.

Recomendaciones para consumirlo

Antes de comer apio, lávalo cuidadosamente bajo agua corriente y elimina las zonas deterioradas. Puede consumirse crudo o cocinado. Si preparas un batido, es preferible conservar la pulpa para aprovechar su fibra en lugar de colar la bebida.

También conviene variar las preparaciones y combinar el apio con otros alimentos nutritivos. Una alimentación saludable no depende de un ingrediente milagroso, sino de la variedad, el equilibrio y la constancia. El apio puede ser un excelente complemento para conseguirlo de una manera sencilla y sabrosa.

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