una vitamina al dia
Si un cardiólogo recomienda una vitamina para apoyar la salud vascular en adultos mayores, la candidata con datos más sólidos es la vitamina K2, especialmente en su forma MK-7. Su función principal es activar la proteína Gla de la matriz (MGP), un potente inhibidor natural de la calcificación vascular. Sin suficiente vitamina K2, la MGP queda inactiva y el calcio se deposita en las paredes arteriales en lugar de fijarse en el hueso. Ahora bien: la evidencia indica que la K2 frena la progresión de la calcificación, no que revierta las placas ya formadas. Y su efecto varía según la población: es más consistente en pacientes en diálisis y más limitado en adultos mayores con enfermedad cardiovascular establecida.
El mecanismo: por qué la K2 importa para las arterias
La MGP es una proteína que bloquea la cristalización del calcio en los vasos. Para cumplir esa función, necesita ser carboxilada por la vitamina K2. Cuando los niveles de K2 son bajos, aumenta la MGP no carboxilada (dp-ucMGP), que es un marcador de riesgo de calcificación vascular. La K2 activa la MGP y, de ese modo, ayuda a que el calcio se dirija al hueso y no a la arteria. Este mecanismo es el que sostiene la hipótesis de que la K2 protege la elasticidad vascular y frena la rigidez arterial.
Lo que dice la evidencia clínica
En enfermedad coronaria: un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, de dos años de duración, con 150 pacientes de 54 a 65 años con enfermedad coronaria, encontró que 360 mcg diarios de MK-7 redujeron significativamente el aumento de la puntuación de calcio coronario y de la masa de calcio en comparación con el placebo. El análisis de sangre confirmó que el grupo de K2 tenía niveles plasmáticos más altos de vitamina K y una progresión mucho menor de dp-ucMGP. Es, hasta ahora, la prueba más directa de que la K2 puede frenar la calcificación arterial.
En pacientes en diálisis: un ensayo multicéntrico japonés con 207 pacientes en hemodiálisis comparó 45 mg diarios de menatetrenona (vitamina K2 en forma MK-4) frente a placebo durante dos años. La progresión de la calcificación de la aorta abdominal, medida por puntuación de Agatston, fue significativamente menor en el grupo tratado (P = 0,006), y los niveles de dp-ucMGP y de osteocalcina no carboxilada bajaron de forma clara. En esta población, el efecto es bastante consistente.
El contrapeso: un ensayo aleatorizado con 80 pacientes mayores de 70 años con enfermedad vascular ya establecida, que recibieron 100 mcg diarios de MK-7 durante 6 meses, no encontró mejoras significativas en la función endotelial, la velocidad de onda de pulso ni la presión arterial. Esto indica que la dosis, la población y el estado basal de vitamina K determinan si el efecto se ve o no. La K2 no funciona igual en todos.
Si la recomendación fuera vitamina D, el enfoque cambia
Un consenso de expertos del Instituto Nacional de Investigación Cardiovascular de Italia, publicado en 2024, señala que en personas con alto riesgo cardiovascular —incluidos adultos mayores, personas con obesidad y quienes tienen poca exposición solar— conviene medir los niveles de 25(OH)D y mantenerlos en un rango objetivo de 30 a 50 ng/mL. La vitamina D puede contribuir a reducir la presión arterial, mejorar el control glucémico y disminuir el riesgo cardiovascular.
Pero el ensayo DO-HEALTH matiza: en adultos mayores sanos con niveles suficientes de vitamina D, 2000 UI diarias de vitamina D3 no redujeron por sí solas el riesgo de fragilidad ni de caídas. Solo cuando se combinó con omega-3 y ejercicio apareció una señal de beneficio. Es decir, la vitamina D es una base de seguridad, no un tratamiento estrella por sí misma.
Límites y precauciones
Vitamina K2: interfiere directamente con warfarina y otros anticoagulantes antagonistas de la vitamina K. Quien toma estos medicamentos no debe suplementarse por cuenta propia. Tampoco hay datos suficientes en embarazo y lactancia.
Vitamina D: es liposoluble y se acumula. Dosis mantenidas por encima de 10 000 UI al día pueden provocar hipercalcemia, cálculos renales y incluso empeorar la calcificación vascular. La suplementación debe basarse en un análisis de sangre, no en la intuición.
Ninguna de las dos sustituye estatinas, antihipertensivos ni antiagregantes cuando están indicados. Son complementos, no alternativas.
En una frase: si se trata de apoyar la salud vascular en personas mayores, la vitamina K2 (MK-7, alrededor de 360 mcg al día) es la que tiene la evidencia más directa para frenar la calcificación arterial, no para revertirla. Si se trata de vitamina D, el camino correcto es medir primero y mantener el nivel entre 30 y 50 ng/mL. Ambas pueden sumar, pero ninguna reemplaza el tratamiento que tu cardiólogo ya te haya indicado.