Ajo: el antibiótico natural que combate las infecciones
El componente activo del ajo es la alicina. Cuando se corta o machaca el ajo, la aliína y la enzima aliinasa reaccionan y forman alicina, que puede reaccionar con grupos tiol de enzimas bacterianas e interferir en su metabolismo, inhibiendo su crecimiento.
Los estudios in vitro (en placas de Petri) muestran resultados llamativos:
-
El extracto de ajo produjo halos de inhibición de 23,3 mm frente a Staphylococcus aureus, superando en algunos experimentos a la penicilina (10 mm) y la eritromicina (2 mm), y solo comparable a la linezolida (26,3 mm).
-
Frente a Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA), el extracto de ajo también mostró inhibición dependiente de la dosis y reducción de la formación de biopelículas.
-
Frente a Escherichia coli, el halo de inhibición alcanzó 26,7 mm en la primera semana del experimento.
Pero todo esto ocurre en el laboratorio. Cuando se ingiere ajo, la alicina se degrada rápidamente en el ácido gástrico y su biodisponibilidad es muy baja. Esto significa que la concentración que se alcanza en la sangre o en los tejidos no se acerca a la que se usa en los experimentos in vitro.
La posición de las autoridades sanitarias
La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) publicó una desmentida específica sobre este tema. Señala que la afirmación "el ajo es un antibiótico natural" se basa en información parcialmente cierta (el ajo tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes), pero no hay comprobación científica de que el ajo trate infecciones ni de que pueda sustituir a la amoxicilina u otros antibióticos.
El Manual MSD es igualmente cauto: afirma que el ajo "impide que los microorganismos (como las bacterias) se multipliquen, por lo que tiene algo de acción antiséptica y antibacteriana". La palabra clave es "algo", no "tratamiento".
La Sociedad Argentina de Nutrición califica la evidencia sobre la acción antibacteriana del ajo como "insuficiente".
Por qué no se puede sustituir un antibiótico con ajo
-
Una infección requiere concentraciones eficaces del fármaco en el tejido afectado. Esa concentración no se alcanza con el ajo oral.
-
Los antibióticos han pasado por ensayos clínicos rigurosos que definen dosis, duración y espectro de acción. El ajo no tiene esos datos.
-
El riesgo de retrasar el tratamiento. Si alguien confía en el ajo para una infección bacteriana (neumonía, infección urinaria, sepsis), la infección puede agravarse. Los antibióticos salvan vidas en esos casos.
Para qué sí sirve el ajo
El ajo es un alimento beneficioso. Incorporarlo a las comidas (sofritos, aliños, salsas) es razonable y puede aportar compuestos con actividad antioxidante. Pero no es un medicamento.
Si sospechas que tienes una infección (fiebre, tos, dolor al orinar, herida enrojecida), lo correcto es acudir al médico, no comer ajo.
Quién debe tener precaución
El ajo inhibe la agregación plaquetaria y aumenta el riesgo de sangrado:
-
Personas que toman warfarina, aspirina o clopidogrel.
-
Personas que van a someterse a cirugía: deben suspender los suplementos de ajo al menos dos semanas antes.
-
El ajo también puede reducir la eficacia de algunos fármacos antirretrovirales (como el saquinavir).
En resumen: el ajo es un alimento, no un antibiótico. Los datos de laboratorio son interesantes, pero lo que ocurre en una placa de Petri no se traduce en lo que ocurre en el cuerpo humano. Para las infecciones, el tratamiento correcto sigue siendo el que indica el médico.