la vitamina que necesitas
Conclusión: la deficiencia de vitamina D es la causa nutricional más frecuente de dolor en piernas y huesos en adultos, especialmente en personas mayores. La deficiencia de vitamina C (escorbuto) es menos común pero también puede manifestarse con dolor en las piernas y dificultad para caminar. Ambas se confunden con frecuencia con problemas reumáticos u ortopédicos.
Deficiencia de vitamina D: la causa más común
La osteomalacia por falta de vitamina D en adultos produce dolor óseo, dolor muscular, debilidad muscular y alteraciones de la marcha, con aumento del riesgo de caídas en personas mayores. El dolor se concentra sobre todo en columna, pelvis y huesos de las piernas, y duele al presionar.
Un estudio en pacientes con dolor óseo inespecífico encontró que el dolor en las piernas fue el síntoma con mayor asociación a la deficiencia de vitamina D (OR=7,4), seguido del dolor articular (OR=3,9). Entre los pacientes que consultaron por dolor óseo, el 63,4% tenía deficiencia de vitamina D, frente al 36,1% del grupo control.
Las causas incluyen: poca exposición solar, ingesta dietética insuficiente, problemas de absorción (celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal) y algunos medicamentos que interfieren con el metabolismo de la vitamina D. Las personas mayores son grupo de alto riesgo porque la piel sintetiza menos vitamina D con la edad y pasan más tiempo en interiores.
Deficiencia de vitamina C (escorbuto): la que se pasa por alto
Aunque se considera "rara", el escorbuto sigue apareciendo en informes clínicos, y niños y personas mayores son grupos de alto riesgo. El mecanismo central es el deterioro en la síntesis de colágeno, que afecta huesos y tejido conectivo.
Los síntomas incluyen: dolor en las piernas, alteraciones de la marcha, dolor óseo, derrame articular, sangrado de encías y hematomas fáciles. BMJ Best Practice incluye explícitamente "alteración de la marcha o dolor en las piernas" entre los criterios diagnósticos clave del escorbuto.
El diagnóstico suele retrasarse porque los médicos rara vez preguntan por la dieta. Pero una pregunta simple —"¿comes frutas y verduras?"— puede orientar el caso. Los grupos de riesgo incluyen: personas con dietas muy restrictivas, ancianos, alcohólicos y niños con trastornos del espectro autista.
Otras vitaminas posiblemente relacionadas
La deficiencia de vitamina B1 (tiamina) también puede causar adelgazamiento óseo y dolor, pero suele acompañarse de síntomas neurológicos. La deficiencia de vitamina B12 se manifiesta principalmente con neuropatía periférica (parestesias en guante y calcetín, pérdida de sensibilidad vibratoria y propioceptiva) y afectación de los cordones posteriores medulares; aunque puede haber debilidad en las extremidades, el dolor óseo no es un síntoma típico.
Qué hacer
Si tú o un familiar tienen dolor en piernas o huesos sin causa clara, o dificultad para caminar, no te automediques con dosis altas de vitaminas. Lo correcto es:
Consultar al médico y mencionar la dieta: comenta tus hábitos alimentarios, sobre todo si comes poca fruta y verdura o pasas mucho tiempo en interiores.
Pedir las pruebas adecuadas: la deficiencia de vitamina D se confirma con 25-hidroxivitamina D en sangre; el escorbuto se diagnostica sobre todo por la historia dietética y la clínica, y tras confirmarlo, la suplementación con vitamina C suele aliviar los síntomas rápidamente.
No pasar por alto la vitamina D: si te expones poco al sol, eres mayor o tienes problemas de absorción, la probabilidad de deficiencia es bastante alta. Dolor óseo con debilidad muscular y sensibilidad al presionar los huesos es una señal típica.
Antes de tomar cualquier vitamina por tu cuenta, deja que el médico determine cuál falta. Suplementar a ciegas no solo es ineficaz, sino que puede retrasar el diagnóstico de la causa real.