EL ACEITE MAS PODEROSO
Un estudio de 2025 encontró que el aceite de camelia y su componente diacilglicerol (DAG) redujeron el ácido úrico sérico y la actividad de la xantina oxidasa hepática en ratones con hiperuricemia, de forma dependiente de la dosis. También redujeron los marcadores inflamatorios renales (TNF-α, IL-1β, IL-6). Es el mecanismo más directo: inhibir la enzima que produce ácido úrico.
Limitación importante: es un estudio en ratones. No hay ensayos clínicos en humanos que confirmen este efecto.
Aceite de oliva: señales en contextos específicos
El aceite de oliva no tiene evidencia de reducir directamente el ácido úrico en personas sanas con hiperuricemia, pero sí aparece en contextos relacionados:
Un estudio en ratones con cálculos renales encontró que el aceite de oliva restauró los niveles elevados de ácido úrico sérico, aunque el foco principal era la formación de piedras, no el ácido úrico por sí mismo.
Un estudio en ratas encontró que el aceite de oliva virgen y el extracto de hoja de olivo mejoraron la nefrotoxicidad inducida por amikacina, y en ese modelo el ácido úrico sérico disminuyó (aunque como efecto secundario, no como objetivo).
En niños y adolescentes con obesidad, una dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra rico en polifenoles redujo el ácido úrico, pero junto con otras mejoras metabólicas (IMC, colesterol, triglicéridos), por lo que no se puede atribuir el efecto solo al aceite.
Omega-3 (aceite de pescado): efecto antiinflamatorio, no reductor directo
La Arthritis Foundation menciona el aceite de pescado (EPA y DHA) como parte de un enfoque para regular la inflamación, no para bajar el ácido úrico directamente. Un estudio de 2025 sobre ácidos grasos poliinsaturados encontró una asociación negativa con la hiperuricemia en datos de encuestas nacionales, pero es un estudio observacional, no un ensayo de intervención.
Lo que NO funciona y lo que debes saber
Aceite de palma: no hay evidencia de que reduzca el ácido úrico. La fuente que lo menciona es un estudio sobre colesterol, no sobre gota.
Ningún aceite reemplaza el tratamiento: Mayo Clinic es clara: "Cambiar la alimentación no cura la gota, pero puede reducir el riesgo de nuevos ataques y hacer que el daño a las articulaciones sea más lento". Incluso siguiendo una dieta para la gota, la mayoría de las personas siguen necesitando medicamentos para controlar el dolor y reducir el ácido úrico.
Lo que sí tiene respaldo en humanos: perder peso, hidratación abundante, limitar alcohol (especialmente cerveza), evitar carnes de órganos y mariscos altos en purinas, y limitar bebidas azucaradas. La vitamina C (500 mg) puede ayudar ligeramente, pero consulta con tu médico.
En una frase: el aceite de camelia es el candidato más interesante por su mecanismo directo sobre la xantina oxidasa, pero solo hay evidencia en ratones. El aceite de oliva y los omega-3 tienen señales favorables en contextos específicos, pero modestas. Ningún aceite sustituye la dieta baja en purinas, la pérdida de peso y, si tu médico lo indica, la medicación.