Bebe té de romero; podría cambiar tu vida.
Una investigación más sólida se centra no en el té casero, sino en extractos concentrados de romero, y los resultados, aunque interesantes, son preliminares.
Estrés y ansiedad: Un ensayo clínico de 2025 con 40 participantes sanos halló que el consumo de un extracto de romero durante cuatro semanas mejoró significativamente los niveles de ansiedad (tanto crónica como aguda) y un marcador fisiológico de estrés (variabilidad de la frecuencia cardíaca). Sin embargo, el estudio utilizó un extracto estandarizado, no una infusión de hojas, y se realizó en personas sanas, no en adultos mayores con enfermedades crónicas.
Presión arterial: Un ensayo clínico preliminar de 2025 con 35 pacientes con hipertensión de grado 1 halló que el consumo de una infusión de 2 gramos de hojas de romero en polvo al día durante 45 días redujo significativamente la presión arterial sistólica y diastólica en comparación con los valores iniciales. Los autores concluyen que se trata de un hallazgo prometedor, pero es un estudio pequeño y preliminar.
Memoria: Una fuente farmacéutica de referencia (Drugs.com) señala que, en un estudio clínico, dosis bajas de polvo de hojas de romero (750 mg) mejoraron la velocidad de la memoria en pacientes ancianos, mientras que dosis altas (6 gramos) la empeoraron. Esto subraya un punto crucial: la dosis importa, y más no siempre es mejor.
En resumen, existen indicios de que el romero podría tener un efecto modulador sobre el estrés y la presión arterial, pero la evidencia sobre el consumo de té casero es escasa y los estudios son de corta duración y se han realizado en poblaciones específicas.
⚠️ Riesgos reales para una persona de 79 a 80 años
Aquí es donde la conversación debe centrarse en la seguridad. El romero no es una planta inocua, especialmente en el contexto de la polimedicación y la fragilidad.
Interacciones farmacológicas: El té de romero puede potenciar el efecto de los anticoagulantes (como la warfarina o el ácido acetilsalicílico), aumentando el riesgo de hemorragia, y puede interactuar con medicamentos para la presión arterial y la diabetes, alterando su eficacia o provocando una disminución peligrosa. Para quienes ya han sufrido un episodio de posible hipoglucemia, el efecto hipoglucemiante teórico del romero representa un riesgo que no debe ignorarse.
Contraindicaciones específicas: Las hojas de romero están contraindicadas en personas con obstrucción o inflamación de las vías biliares, enfermedades hepáticas o cálculos biliares.
Efecto diurético y deshidratación: El té de romero tiene propiedades diuréticas, lo que puede aumentar el riesgo de deshidratación, un factor que contribuye al mareo y la debilidad en personas mayores.
Dosis altas y efectos adversos: Una sobredosis puede provocar vómitos, espasmos estomacales, alergias y, en casos raros, toxicidad. Además, como se mencionó, dosis altas de polvo de hojas (6 g) se asociaron con deterioro de la memoria en pacientes ancianos.
El aceite esencial es tóxico: Es fundamental no confundir la infusión con el aceite esencial de romero, que es altamente concentrado y nunca debe ingerirse, ya que puede ser tóxico.
En resumen: no es una planta milagrosa, sino una planta que requiere precaución.
El té de romero no va a cambiarle la vida a tu abuela. Podría ser útil para aliviar el estrés o la presión arterial dentro de un enfoque integral, pero los riesgos de interacción con sus medicamentos y su historial de mareos son demasiado importantes como para tomarlos a la ligera.
La recomendación más segura y responsable es no darle té de romero sin la autorización expresa de su médico. Él, conociendo su historial médico completo y su estado de salud, puede evaluar si el beneficio potencial supera el riesgo. Mientras tanto, la prioridad para su bienestar sigue siendo la misma que ya hemos mencionado: mantener una buena hidratación (con agua), asegurar una ingesta adecuada de proteínas, fomentar la actividad física y seguir las indicaciones médicas para controlar su azúcar y presión arterial.