Poderosa vitamina

Cuando se habla de “vitaminas para la circulación”, conviene empezar con una aclaración importante: la mala circulación no es un diagnóstico único, sino un síntoma que puede deberse a causas muy distintas —desde una enfermedad arterial periférica o venosa hasta el fenómeno de Raynaud, la diabetes o trastornos neurológicos—. Por eso, ningún suplemento sustituye una valoración médica adecuada. Dicho esto, algunas vitaminas sí cuentan con respaldo científico para apoyar la función endotelial y la salud vascular.

Complejo B: el pilar con mayor evidencia

Las vitaminas del grupo B —especialmente el folato (B9), junto con B12 y B6— son esenciales para mantener la función del endotelio, regular la metilación y reducir la toxicidad vascular del exceso de homocisteína. Un metaanálisis de 884 ensayos controlados aleatorizados con casi 884.000 participantes encontró que la suplementación con ácido fólico redujo el riesgo de accidente cerebrovascular (RR: 0.84; IC 95%: 0.72-0.97). También se ha observado que la suplementación diaria con ácido fólico, vitaminas B6 y E, junto con ácidos grasos omega-3, puede aumentar la distancia de marcha sin dolor en personas con enfermedad vascular periférica.

Vitamina C: efecto dependiente del estado de salud

La vitamina C es necesaria para la formación de colágeno, del que dependen las paredes de los vasos sanguíneos. Una revisión sistemática de 44 ensayos clínicos concluyó que la suplementación con vitamina C mejora la función endotelial, pero el efecto es más marcado en personas con trastornos cardiometabólicos (aterosclerosis, diabetes, insuficiencia cardíaca) y prácticamente nulo en voluntarios sanos. Los beneficios se observaron con dosis superiores a 500 mg al día. Es importante no confundir este efecto con una mejora de la circulación periférica en personas sin patología vascular.

Vitamina E: matices y precauciones

La vitamina E se ha promocionado popularmente para las venas varicosas y la circulación, pero la evidencia es más limitada. El gran metaanálisis de 2022 no encontró que la vitamina E redujera el riesgo cardiovascular. Además, dosis superiores a 800 UI al día pueden aumentar la tendencia al sangrado, y la vitamina E potencia el efecto de los anticoagulantes orales como la warfarina. No es, por tanto, una opción de primera línea ni exenta de riesgos.

Vitamina B3 (niacina/nicotinamida): interés en microcirculación

La vitamina B3 ha mostrado resultados interesantes en el fenómeno de Raynaud. Un estudio con 38 participantes encontró que 500 mg de nicotinamida dos veces al día (1 g/día en total) mejoró los patrones de capilaroscopia en el 45% de los casos, con mejoría de la calidad de vida y la gravedad de los síntomas en el Raynaud primario. La niacina también ha mejorado la función vasodilatadora de las pequeñas arterias en pacientes diabéticos tratados con estatinas, con dosis ajustadas hasta 1.500 mg al día. Son dosis altas que deben manejarse bajo supervisión profesional, ya que pueden provocar rubor, picor o afectación hepática.

Más allá de las vitaminas: otros suplementos con evidencia

La guía de la FNTP sobre trastornos circulatorios señala que las antocianidinas (extracto de semilla de uva, arándano o corteza de pino) aportan compuestos antioxidantes que apoyan la integridad de los vasos sanguíneos; el ubiquinol (CoQ10) favorece la función vascular normal; el magnesio contribuye a la relajación del músculo liso vascular; y el ginkgo biloba se describe como una opción para aumentar el flujo sanguíneo a las extremidades. Sin embargo, la misma fuente advierte que la evidencia varía según la condición y que el ginkgo y el aceite de pescado pueden aumentar el sangrado, mientras que la CoQ10 puede interactuar con la warfarina.

La clave: diagnóstico antes que suplemento

El mensaje final es claro: la causa importa más que el suplemento. Un dolor en la pantorrilla al caminar que cede con el reposo sugiere enfermedad arterial periférica; una hinchazón que empeora al estar de pie apunta a enfermedad venosa; un cambio de color en los dedos desencadenado por el frío orienta hacia Raynaud. Antes de añadir cualquier vitamina o suplemento, conviene consultar con un profesional sanitario —especialmente si se toman anticoagulantes, se tienen problemas renales o hepáticos, o se está embarazada o en periodo de lactancia—. Las vitaminas pueden ser aliadas de la salud vascular, pero solo cuando se usan con conocimiento de causa.

Go up