PON ESTO EN TU CAFE

Tengo más de 60 años y quiero seguir caminando con energía. La respuesta más honesta es que ningún té reemplaza el ejercicio ni la ingesta suficiente de proteínas. Dicho esto, existen tres infusiones que, según su perfil y la evidencia disponible, resultan útiles como suplemento para el cuidado muscular y la recuperación después de caminar. No son milagrosas, pero se integran perfectamente en una rutina sencilla.

1. Té verde (o té con catequinas)

La evidencia más sólida sobre el té y los músculos en personas mayores proviene de las catequinas del té verde. Un ensayo controlado aleatorizado con adultos mayores sanos combinó ejercicio de resistencia con aminoácidos esenciales y la ingesta de catequinas del té (540 mg diarios) durante 24 semanas. El grupo que tomó las catequinas además del ejercicio y los aminoácidos mostró mejoras en la masa muscular esquelética, la fuerza de agarre, la fuerza de extensión de rodilla, la velocidad de la marcha y el equilibrio sobre una pierna. Otro estudio previo en mujeres mayores con sarcopenia halló que la combinación de ejercicio y catequinas aumentó la masa muscular de las piernas y la velocidad habitual de la marcha. El té verde contiene cafeína, así que si eres sensible a ella o duermes mal, tómalo por la mañana y con moderación.

2. Ortiga

La ortiga es una planta con una larga tradición de uso para el bienestar de las articulaciones y los músculos. Los productos de fitoterapia que la incluyen la describen como remineralizante y útil para "eliminar las toxinas que sobrecargan músculos y articulaciones", y se comercializa específicamente para mantener la flexibilidad articular y combatir la fatiga muscular. No existen ensayos clínicos amplios y sólidos que confirmen efectos espectaculares, pero es una infusión suave y sin cafeína, adecuada para la tarde o la noche, que puede ayudar a mantener una buena hidratación, algo que cobra mayor importancia a partir de los 60 años, ya que la sensación de sed disminuye. Preparación: una bolsita o una cucharadita de hojas secas por taza de agua recién hervida; dejar reposar de 5 a 10 minutos. Hasta 1-3 tazas al día.

3. Infusión de hojas de vid (té de vid, Ampelopsis grossedentata)

Esta infusión es menos conocida en España, pero tiene un respaldo interesante. Un estudio publicado en el Journal of Ethnopharmacology en 2024 evaluó el extracto acuoso de hojas de vid en modelos animales y descubrió que prolongaba el tiempo de natación hasta el agotamiento, reducía los marcadores de fatiga como el lactato y la creatina quinasa, y modulaba las vías metabólicas (AMPK y FoxO) relacionadas con la masa muscular. Los autores concluyen que podría ser prometedor como bebida funcional antifatiga y destacan que no contiene cafeína ni sustancias adictivas. Es importante aclarar que se trata de un estudio en animales, no en adultos que caminan. Aun así, como infusión sin cafeína y con un perfil de uso tradicional para huesos y músculos, es una opción razonable para alternar con la ortiga. Si la encuentras en un herbario, una taza después de una caminata es un buen momento.

¿Qué es lo que realmente marca la diferencia?

Ninguno de estos tés compensará la falta de estímulo mecánico. Caminar está bien, pero mantener la masa muscular más allá de los 60 requiere algo más: sentarse y levantarse de una silla varias veces, subir escaleras o usar una banda elástica para piernas y brazos un par de veces por semana. El estudio de las catequinas incluyó ejercicios de resistencia con el propio peso corporal y bandas elásticas. Y la proteína es fundamental: incluya una fuente de proteína en cada comida (huevos, legumbres, pescado, lácteos, carne) para que el cuerpo tenga los nutrientes necesarios para su recuperación. Las infusiones son un complemento, no el plato principal.

Precauciones prácticas

Si toma anticoagulantes, tiene problemas de tiroides o está en tratamiento para la hipertensión, consulte con su médico antes de incorporar la ortiga a su rutina, ya que puede interactuar con algunos medicamentos. El té verde en dosis altas también puede interferir con ciertos medicamentos. Y si le han diagnosticado osteoporosis o dolor articular persistente, ninguna infusión sustituye la evaluación médica ni el tratamiento prescrito. La clave está en usar estas infusiones como un hábito placentero que le hidrate y le brinde un momento de descanso, mientras se mantiene activo y consume suficiente proteína. Eso, y no la infusión milagrosa, es lo que le da energía.

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